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En 1599 moría Jerónima
Pérez, la última monja del monasterio de Santa
Clara de Manresa, extinguiéndose de hecho aquella casa. Entonces el
Consejo de la Ciudad inició gestiones para introducir otra comunidad de
monjas en este lugar y el mismo 1599 se dirigieron a las carmelitas
descalzas, sin resultados. El 1600 el papa Clemente VIII ordenó al
obispo de Vic que formalizara la extinción de las clarisas y pusiera el
establecimiento a disposición de las monjas dominicas, lo que se hizo
efectivo en 1602 con cinco monjas de esta orden procedentes del
convento Dels Àngels de Barcelona,
que ocuparon este lugar, conocido como Nostra Senyora dels Àngels y
Santa Clara. La rama masculina de la misma orden ya tenía casa en
Manresa desde hacía años, en Sant Domènec (Sant
Pere Màrtir), ahora desaparecida. |

Nostra Senyora dels Àngels y Santa Clara |
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La nueva comunidad
llevó adelante obras de mejora y ampliación de la casa, entre ellas el
nuevo altar mayor dedicado a la Virgen de los Ángeles y Santo Domingo,
obra que se perdió con la Guerra del Francés, en 1811. Actualmente la
casa sigue ocupada por las dominicas. |

Capiteles de la portada |