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Origen
El origen del monasterio de Santa
Isabel hay que buscarlo en un beaterio impulsado por Joana
Fornés, una viuda que se había retirado en 1554 en una casa
particular con nueve compañeras. Pronto tomaron cierta
popularidad y un ciudadano les compró una casa más amplia para
poder seguir con su actividad. En 1562 obtuvieron de la Ciudad
la autorización para erigirse en monasterio y del obispo para
construir una iglesia. |

Plaza Bonsuccés,
edificio de viviendas en el lugar del convento |
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Calle Elisabets, donde de encontraba el
convento |

Calle Elisabets, donde de encontraba el
convento |
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Fundación
Más
adelante, en 1564, profesaron como monjas clarisas, fundando de
manera formal el monasterio. Esta fundación se hizo en presencia
del rey Felipe II. Pronto fueron tomando importancia y eran
conocidas en la ciudad como "Elisabets" nombre que aún lleva la
calle donde se encontraba el convento. |

Planta del convento de Santa
Elisabet, en 1858
Según Miquel Garriga i Roca. "Quarterons", núm. 78 (detalle)
Arxiu Històric de la Ciutat, Barcelona |
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Superposición del convento con el plano
actual de la zona |

Plano de la zona |
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Las monjas
de Santa Isabel participaron en la fundación o recuperación de otros
centros: Mare de Déu de la Serra
(en Montblanc, 1594), Santa Margarida la Reial
(capuchinas, 1599), Santa Clara de
Puigcerdà (1627) y Santa Clara de Perpiñán (1660). Para ayudar a su
sostenimiento el obispo Josep Climent autorizó la construcción de unas
casas en unos terrenos del convento que no se utilizaban. En el claustro
del convento de Sarrià aún se conserva una lápida que lo recuerda
(1776). Entre el 1793 y 1795 acogieron la comunidad de Perpiñán que se
había visto obligada a dejar su convento. |

La iglesia de Sarrià |
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El siglo XIX trajo una época bastante dura
para la comunidad, las monjas tuvieron que abandonar el convento en 1814
y otra vez en 1835, con la exclaustración. En 1849 la comunidad pudo
recuperar la propiedad de una parte del convento, en el que dieron
refugio a las mínimas entre el 1869 y 1875. En 1878 se trasladaron a
Sarrià donde edificaron un nuevo monasterio. En 1946, una parte de este
establecimiento fue ocupado por el Col·legi Reial Monestir de Santa
Isabel, que aún se encuentra en ese lugar. Las monjas se trasladaron en
1990 a Lavern (Subirats, Alt Penedès), donde estuvieron hasta 2007,
cuando se trasladaron al monasterio de Santa Clara de la ciudad de
Huesca, que se encontraba en peligro de cierre. |
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