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La
fundación de un monasterio para la capilla real de Barcelona fue
una iniciativa del rey Martín el Humano. A tal fin pidió la
autorización al papa Benedicto XIII, en 1398 y 1399.
Inicialmente se dirigió a los cistercienses, que rehusaron la
oferta, muy posiblemente por las duras condiciones que proponía,
y finalmente se dirigió a los celestinos. También se encontró
con el inconveniente de encontrar los monjes necesarios que
deberían venir de algún monasterio en funcionamiento para dar
curso a la fundación. A pesar de los esfuerzos del rey y de las
promesas recibidas, en 1407 aún no habían llegado. Por otra
parte el rey también hacía gestiones para levantar un edificio
dentro del conjunto de construcciones del palacio real y la
catedral (muy posiblemente donde ahora está la Baixada de La
Canonja) por lo que también tuvo la oposición del obispo y del
capítulo canonical. |

Santa Àgata |
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Finalmente los monjes celestinos (en otros documentos se habla
de que venían de Monte Oliveto, por lo que en realidad serían
olivetanos) llegaron en 1407 en Barcelona y se instalaron en
Valldaura, dado que el monasterio no estaba aún en condiciones.
La primera piedra de la fundación se puso en 1408, bajo la
advocación de las Santas Reliquias. El rey Martín proveyó la
fundación económicamente. Murió en 1410 y parece que desde
entonces esa fundación quedó sin protección. En 1423, el
servicio religioso de la Capilla Real fue confiada a los
mercedarios. |

Planta de la capilla de Santa Àgata,
en 1858
Según Miquel Garriga i Roca. "Quarterons", núm. 45 (detalle)
Arxiu Històric de la Ciutat, Barcelona |