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El
convento de los predicadores de Barcelona es una de las
fundaciones monásticas que impulsó el obispo Berenguer de Palou
(obispo de Barcelona entre el 1212 y 1241). De regreso de Roma
ya su paso por Bolonia, el obispo entró en relación con los
dominicos y solicitó la fundación de un establecimiento en su
ciudad de Barcelona. Aquellas gestiones tuvieron su fruto y en
1219 llegaron los primeros dominicos. Fueron adquiridas unas
casas en el barrio donde se instalaron, además se servían de la
cercana iglesia de Sant Jaume (en la plaza de este nombre) ahora
desaparecida, para las celebraciones litúrgicas. En una bula de
1221 del papa Honorio III, éste pide al obispo Berenguer que
cuide a los predicadores llegados a la ciudad. Por este convento
y pasaron personajes ilustres, uno de ellos fue San Raimundo de
Peñafort, fallecido en 1275. |

Claustro de Santa
Caterina,
Publicado el 1826-32
Arxiu Històric de la Ciutat, Barcelona
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Lugar del primer establecimiento |
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Excavación del
convento de Santa Caterina (marzo de 2001) |

Restos visibles del antiguo convento |
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Pronto esa casa se hizo pequeña y en 1223 se les cedió unas
casas y espacio suficiente para levantar un nuevo convento. En
el lugar elegido existía una capilla dedicada a santa Catalina.
Las obras para levantar el nuevo convento se hicieron en parte
gracias a la ayuda económica de Jaime I; estas comenzaron hacia
el 1243, poco a poco fueron continuando, en 1275 se trabajaba en
el rosetón de la fachada, lo que podría indicar que la iglesia
se acababa. A finales de aquel siglo ya deberían estar
prácticamente acabadas, aunque en transcurso de los años se
fueron completando y modificando. En 1261 se hizo en esta
iglesia un capítulo general de la orden. En el siglo XVI se
levantó un segundo claustro, de dimensiones similares al
primero. A partir del 1601 se amplió la iglesia. |

Urna de fray
Bernat de Mur
Procedente del convento
Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona |
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Durante el asedio de 1714 el lugar fue víctima del bombardeo,
pero las efectos destructivos sobre el conjunto llegaron con el
siglo XIX. Entre el 1820 y 1823 la comunidad fue expulsada de su
convento y se derribaron algunas partes (entre otras la
biblioteca y el segundo claustro) para prolongar la calle de
Freixures, la iglesia pasó a parroquial. En 1824, con el retorno
de la comunidad, se rehabilitó y comenzó la construcción de
nuevas dependencias. En 1835 se incendió el conjunto conventual,
ya principios de 1837 se derribó, a pesar de su relativo buen
estado de conservación, con el objetivo de modernizar la ciudad.
En su lugar se levantó el mercado de Santa Caterina (1845). Éste
se reformó totalmente y reabría otra vez en 2005, después de
años de trabajo e investigación arqueológica del subsuelo. |

Alzado del claustro del
convento de Santa
Caterina,
Publicado por
Gaietà
Barraquer en Las casas de religiosos
durante el primer tercio del siglo XIX. Tomo II
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