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Inicialmente la comunidad vivió
momentos difíciles, hasta que el último cuarto del siglo XVIII
se asentó. En 1808 sufrió los efectos de la Guerra del Francés,
aunque la comunidad no abandonó el establecimiento se vio
expoliada de objetos de valor. En 1823, con el Trienio Liberal,
tuvieron que abandonar la clausura y refugiarse en el convento
de los carmelitas descalzos. En 1835 la acción contra los
conventos también tuvo el capítulo de Mataró pero mientras las
otras comunidades tuvieron que abandonarlos, las capuchinas no
tuvieron que salir del recinto. |

Emblema seráfico en el atrio de las Capuchinas de Mataró |