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La fundación de este convento se
llevó a cabo gracias a la iniciativa de Romuald Simón de
Pallarès caballero de la orden de los hospitalarios y
comendador de Ulldecona desde el
1669. Tradicionalmente se admite que el fundador vivió
practicando el eremitismo en una cueva conocida como Santa
Magdalena, un lugar que se consideró sagrado a raíz de un hecho
milagroso que tuvo lugar mientras era ocupado por Romuald. Este
decidió llevar adelante la fundación de un establecimiento
conventual, pero murió en 1704 sin ver satisfechas sus
intenciones. Los albaceas del difunto tuvieron cuidado de dar
cumplimiento a sus deseos y nombraron un ermitaño que cuidaba de
la cueva. |

Convento de la Magdalena
de Ulldecona |
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En 1723
acordaron con las agustinas de Mirambel (Teruel) el envío de
cinco monjas para hacer efectiva la fundación, lo que se pudo
realizar el año siguiente (1724). Se asentaron en una casa
propiedad del albacea testamentario y antes del fundador. Más
adelante fueron construyendo, o mejor adaptando, las diferentes
dependencias hasta resultar el convento que todavía se encuentra
en ese mismo lugar. Sufrió los efectos de la Guerra del Francés
(1811) que dispersó las monjas de la comunidad, refugiándose en
casas del pueblo. Con la desamortización perdió sus propiedades,
pero pudo mantener su actividad, aunque de forma muy precaria.
La iglesia se encontraba en mal estado y entre 1868 y 1876
pudieron levantar una nueva. Durante la Guerra Civil las monjas
fueron expulsadas y el establecimiento confiscado, pero se
volvió a recuperar en el año 1940 y todavía tiene actividad. |

Convento de la Magdalena
de Ulldecona |