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Los trinitarios establecieron un convento en los alrededores de
Balaguer. En 1293 el conde
Ermengol X de Urgell
confirmó una donación a aquella orden con el fin de iniciar la
construcción de la iglesia de Santa Maria de les
Parrelles y su convento. Tuvo una vida muy lánguida y fue
abandonado con la Guerra de la Independencia, a comienzo del siglo XIX,
los frailes se trasladaron a una casa de la ciudad, en la calle de
Santa Anna con un pequeño oratorio, hasta
la exclaustración. El convento fue derribado después de la
desamortización y sus piedras se pusieron en venta. Una parte se utilizó
en la construcción de un nuevo edificio del ayuntamiento, en 1854. |