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Este lugar recibe el
nombre de una antigua casa señorial que se encontraba en dicho lugar,
propiedad del conde Wifredo el Velloso, de ahí el nombre de Palau que
todavía tiene el lugar. El 943 el conde Sunyer, hijo del anterior, hizo
donación del palacio, y posiblemente de una iglesia anexa, al
monasterio de Ripoll. |

Santa Maria de Palau |
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Entre 1080 y 1090 este monasterio
creó en Palau una pavordía con la residencia del pavorde y donde
podían acoger los monjes cuando iban a Vic o Barcelona, además de
administrar los bienes que Ripoll tenía en las cercanías. Junto a la
capilla y palacio se levantó una pequeña población conocida también
como Palau.
El 1353 y a raíz de una revuelta,
el lugar fue incendiado y los monjes tuvieron que refugiarse en
Ripoll y no volvieron nunca más. Parece que la capilla se salvó del
incendio y siguió con su función. Actualmente queda el santuario de
Santa Maria de Palau. |

Santa Maria de Palau |