Monasterios de Catalunya
Convento de Sant Fructuós
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Capuchinos
 

La fundación del convento capuchino de Tarragona tuvo lugar por voluntad del obispo Joan Terés, que obtuvo la antigua capilla de Sant Fructuós (1589) con esta finalidad. En 1626 el conjunto fue reformado y llegó a tener una capacidad para cincuenta monjes. En 1637 se compraron unos terrenos para construir un nuevo convento, cerca del mar, junto a la ermita de Sant Miquel de Mar, se empezó el desmantelamiento del edificio anterior. En 1641 fue derribado el convento de Sant Fruitós por los franceses. En 1644 también de perdió la obra que se había empezado en Sant Miquel, por lo que los monjes se tuvieron que refugiar en hospital dels Orfes y después en una casa particular. Se reedificó el convento de Sant Miquel, obra que se terminó en 1662.

El primer emplazamiento estaba en Sant Fructuós, el segundo en Sant Miquel y el último en la actual iglesia de Sant Joan, en la calle Caputxins

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Más adelante se vieron obligados a un nuevo traslado; el convento de Sant Miquel se derribó y lo construyeron de nuevo sobre el teatro romano. Todavía se conserva la iglesia que en 1835 pasó a parroquia, dedicada a san Joan.

En 1907 los capuchinos retornaron a Tarragona y se instalaron provisionalmente cerca de la iglesia de Sant Miquel. En 1932 inauguran un nuevo establecimiento en la Rambla Nova. La iglesia está dedicada a Sant Antoni de Pàdua.

Baldiri B. - Julio de 2007