Fundado en 1346 por voluntad de Pere Amenós.
Debido a la profunda crisis de la misma comunidad, de la economía de la
comarca, y de la inseguridad que sufría, se quedó sin monjas. Se
abandonó en 1586.
El lugar lo pretendieron los jesuitas y los capuchinos, pero en 1591
pasó a manos de los
carmelitas descalzos
que ya tenían su sede en el convento de
Sant Francesc.
Conservaron esta propiedad poco tiempo, ya que en 1599 dejaron Tàrrega.