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Se trata de un monasterio visigótico y benedictino
donado por el conde Sunifred II de Urgell, el 937, al monasterio de
Santa
Cecília de Elins para reinstaurar la
vida monástica. Se construyó una nueva iglesia, consagrada el 949. En
1045 se encuentra una donación a este monasterio. A finales del siglo XI
ya no había comunidad, en un documento de 1080 se cita la iglesia de
Sant Cristòfol sin ninguna referencia a la comunidad. Los benedictinos
de Elins y los canónigos de
Castellbò, que
les sucedieron, conservaron este priorato, del que aún se ven las
ruinas. |