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En
época del abad Ramon Hug (1049-1064) se
consagró una nueva iglesia, las ruinas de la cual son, sin duda, las
que aún podemos ver ahora. En el mismo acto, el 3 de enero de 1053,
se hace la confirmación de sus propiedades. Estos bienes se fueron
incrementando regularmente en los decenios siguientes.
El 1229 el
priorato de
Penardell dependía de aquí,
siguiendo la regla benedictina. En este sentido hay constancia que,
al menos desde el 1306, dependía también
Santa Maria del Camp. |
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Fue decayendo a causa de las guerras y ataques
piratas desde el mar. También se registra una cierta relajación de
las costumbres dentro de la propia comunidad. En el siglo XVI el
monasterio quedó cerrado por el nuevo recinto defensivo que con más
o menos modificaciones aún se conserva. El 1588, a causa de una
epidemia, los monjes se vieron obligados a abandonar el monasterio,
cuando retornaron lo encontraron saqueado, claro indicio de su poca
vitalidad. Debido a su precaria situación, el 1592 pasó a depender
de
Santa Maria de Amer. Las guerras
continuaron afectando Roses, la ciudadela y, al fin y al cabo al
mismo cenobio. |
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El 1795 los franceses ocuparon la ciudadela y
el monasterio, que ya se había abandonado el 1792. Quedó en ruinas.
Los monjes ya no regresaron y no se restauró. |
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