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El monasterio
El 947 obtuvo la independencia y su primer abad fue Hildesind
(947-991), hijo de Tasi. Empezaba entonces la vida de un gran
monasterio, se levantó la iglesia, que fue consagrada el 1022, y que
parcialmente modificada posteriormente es la que todavía vemos.
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Tuvo una gran vitalidad hasta el fin del siglo XIV, pero después
entró en franca decadencia, con la relajación de la vida
comunitaria, carencia de donaciones a favor del monasterio... a lo
que hay que añadir los efectos de la Peste Negra (1345), que terminó
con veinticuatro monjes. El miedo a la piratería hizo que el lugar
se fortificara. |
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A partir del 1447 el centro estuvo dirigido por abades comendatarios
que agravaron la decadencia. El 1654 el lugar se abandonó durante
seis años debido a la guerra, hecho que marca el inicio del expolio
de sus bienes. Los efectos de los enfrentamientos bélicos con los
franceses llevaron a sucesivos saqueos. La Biblia de Rodes, ahora a
la Biblioteca Nacional de Francia, fue expoliada el 1693.
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A partir del 1100, y durante todo el siglo XII se llevaron a término
obras de reforma de las dependencias, quizás motivadas por los
efectos destructivos de las disputas entre las casas de Peralada y
Empúries, que afectaron el monasterio. Es entonces que se levantó la
galilea, una nueva portada, y más adelante la tercera, la del
Maestro de Cabestany, que hay que situar entre el 1160 y 1163. Esta
obra se destruyó con el abandono del monasterio y ahora únicamente
se conservan algunos fragmentos, el más importante el del Museu
Marès de Barcelona, con la Aparición de Cristo a los apóstoles,
y un bello capitel en el Museu de Peralada. También se construyó el
nuevo claustro. |
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