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En 1453, Rafaela Pagès, de regreso
de un peregrinaje a Tierra Santa y a su paso por Roma, obtuvo
del papa Nicolás V una bula autorizando la fundación de un
monasterio de religiosas terciarias franciscanas. En Barcelona
consiguieron del obispo y los canónigos
de Santa Anna la cesión de la "casa de Porta" (cerca del
Hospital, actual plaza de la Gardunya), que habían dejado en
1423 las dominicas de Montsió.
Pusieron la casa bajo la advocación de Santa María de Jerusalén
en recuerdo del viaje a Tierra Santa de la fundadora. La
comunidad creció con rapidez, con la ayuda, entre otros, de
Joana Enríquez, esposa de Juan II, esta firmó un contrato para
la construcción de la iglesia con el maestro de obras Bartomeu
Mas. En 1468 se contrató con el mismo arquitecto el claustro,
que debía terminar a finales de siglo. |

Restos del convento de Santa Maria de Jerusalem |
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La plaza de la
Gardunya,
con los escasos restos del convento |

La iglesia antes de su derribo.
Siglo XIX
Imagen cedida por el Arxiu Gavín del Monestir de les Avellanes |
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Desde aquí, y
con la ayuda de la infanta Joana d'Aragó, fundaron una nueva
casa en Zaragoza (1484). A finales del siglo XV la comunidad
deseaba entrar en la orden de Santa Clara y emprendieron las
gestiones necesarias a tal fin. Finalmente, en 1494, lograron la
incorporación a la casa de varias monjas clarisas procedentes a
la Trinitat de València y seguidamente la comunidad de Jerusalén
profesó. Aldonça de Corella, una de las monjas de la Trinitat,
fue la primera abadesa.
Pronto la
comunidad fue tan numerosa, que les permitió fundar el
monasterio de Santa Lucía de Cagliari. Por otra parte, en 1570
se unieron las comunidades de Jerusalem y Santa Clara de
Vilafranca. También participaron en la repoblación del convento
de Santa Clara de Lleida, que se encontraba en plena decadencia
(1576). |

El claustro, en el colegio de Sant Miquel |
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El claustro, en el colegio de Sant Miquel |

El claustro, en el colegio de Sant Miquel |
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Durante la Guerra de la
Independencia, el convento de Jerusalem acogió monjas de otras
comunidades (las de Girona
y las de Castelló d'Empúries,
el 1794-96), el monasterio de Jerusalem fue saqueado en 1809 y
1814 y las monjas lo tuvieron que abandonar por unos meses. En
este capítulo de calamidades hay que añadir el episodio de
fiebre amarilla que le afectó en 1821, cuando murieron once de
las monjas de la comunidad. Y seguidamente la exclaustración de
1835, que se prolongó hasta 1845, las monjas se refugiaron en
casas particulares, mientras que el convento servía de cuartel.
En 1868 el convento fue asaltado y derribado, y las monjas se
refugiaban en Pedralbes. Se salvó
buena parte del claustro y algunos elementos arquitectónicos
dispersos. |

Planta del convento de Jerusalem,
el 1858
Según Miquel Garriga i Roca. "Quarterons", núm. 57 (detalle)
Arxiu Històric de la Ciutat, Barcelona |
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El claustro, en el colegio de Sant Miquel |
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Superposición del convento con
el plano actual de la zona |

Plano de la zona |
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