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Monasterio de Santa Maria de Ripoll
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Benedictinos
 

El valle de Ripoll fue conquistado por el conde Guifré el 879 y rápidamente se reunió aquí una comunidad, aquel mismo año, o el siguiente, bajo la dirección de Daguí, hasta entonces sacerdote en la iglesia de Grèixer. La primera noticia concreta de la comunidad de Ripoll se sitúa en el año 880, en una donación a favor del monasterio.

Bajo la protección condal, el monasterio se fue desarrollando y enriqueciendo. El 888 se consagró la primera iglesia monástica y el 890 la iglesia de Sant Pere. La primera era la que utilizaba la comunidad y la segunda servía las necesidades de la población, sirvientes, etc. que se habían reunido a su alrededor. Las posesiones del cenobio, en esta época ya eran importantes, y se extendían por otras comarcas, además del propio Ripollès.

Este desarrollo económico llevó a levantar una nueva iglesia monástica, que se consagró el 935. Poco después aún se llevaba a cabo una tercera consagración, el 977, punto culminante de la obra constructiva del abad Arnulf, que incluía un claustro y una muralla que protegía el conjunto. La iglesia de la época de Arnulf era bastante similar al actual, y también tenía cinco naves y cinco ábsides.

Al mismo tiempo se produjo un importante desarrollo cultural, también iniciado bajo el gobierno del mismo Arnuf, y consiguió la independencia del lugar, que en adelante quedaba bajo la protección papal. La biblioteca monástica se enriqueció considerablemente, llegando a ser uno de los lugares de referencia de la cultura de la época. El abad envió copistas por toda Europa para transcribir los documentos que les serían de utilidad, tanto dentro del campo estrictamente religioso como de las ciencias. El escritorio de Ripoll tuvo su máxima actividad bajo el mandato de Oliba.

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Oliba era de familia noble y fue elegido abad de Ripoll y de Cuixà en 1008, tuvo una amplia tarea política, destacando la fundación de Montserrat, que se mantuvo bajo la dirección de Ripoll hasta 1402. Bajo el mandato de Oliba, en 1032, se hizo una nueva consagración de la iglesia, reflejo de su actividad constructora (Vic, Cuixà, etc.) y que significó la reconstrucción total del edificio. Es este edificio, con importantes transformaciones, destrucciones, y restauraciones, el que se conserva actualmente. La iglesia de Ripoll sirvió de panteón condal durante muchos años.

La muerte de Oliba, en 1046 significó el inicio de la decadencia de la abadía que llevó a unirla a la de Sant Víctor de Marsella, que en aquella época se había puesto al frente de diversos monasterios de Cataluña. Es en ésta época que toma protagonismo su participación en las luchas que se llevan a cabo en el próximo monasterio de
Sant Joan de les Abadesses. Así permitió dar un nuevo impulso al escritorio e incluso llevar a cabo importantes obras, como la valiosa portada románica que todavía se conserva.

También tuvo una importante tarea fundadora, de prioratos dependientes Aparte del de Montserrat, hay que destacar Sant Pere el Gros de Cervera, Santa Maria de Gualter, Santa Maria de Meià, Santa Maria del Coll de Panissars, Santa Maria de Banyeres, Sant Quintí de Mediona y Sant Andreu de Tresponts.

Después de una época de tensiones, la abadía se independiza de Marsella en 1172, hecho que no se aceptó en Sant Víctor y que motivó diversos pleitos. Se iniciaron las obras del actual claustro. A comienzos del siglo XIII el cenobio pasó a formar parte de la Congregación Claustral Tarraconense.

El siglo XIV está marcado por la decadencia de la vida religiosa y económica del lugar, en 1290 es asaltado por los ciudadanos de de Ripoll, que hicieron importantes destrozos. La comunidad pierdió muchos de sus miembros, los gastos y las deudas se hicieron difíciles de soportar, en 1402 se perdió Montserrat, la peste y los terremotos de 1428 lo acabaron de afectar.

A partir de 1461 empieza una época de abades comendatarios, interesados poco más que en el cobro de las rentas y poco dispuestos a invertirlas en el mismo cenobio. La relajación de la vida comunitaria es bien patente, con episodios de insubordinación y épocas sin abad. Los siglos siguientes no aportan ninguna mejora y la vida de la comunidad se mantiene en un estado muy precario. El comienzo del siglo XIX está marcado por una primera exclaustración (1820-1823). En 1830 se reforma totalmente la iglesia, pasando de cinco a tres naves. En 1835 tiene lugar la exclaustración definitiva, seguida del incendio, destrucción y pillaje.

La restauración empieza a partir de 1863 y en 1893 es consagrada de nuevo la iglesia de Santa Maria.

El monasterio de Santa Maria
está en el centro de Ripoll

Baldiri B. - Junio de 2007